Cuando Almendralejo arde, la tradición cobra vida
Como todos los años los días 1, 2 y 3 de febrero Almendralejo arde en tradición con las Candelas, una festividad cargada de historia y declarada de interés turístico desde 1991.
Con el fin de dejar atrás todo lo malo, el primer día mes, la ciudad se llena de hogueras y el fuego ilumina calles y corazones. Pantarujas y monigotes se queman como una forma de renovación, de querer dejar atrás todo lo malo.
Esta fiesta tiene su origen en costumbres romanas y empezó a conocerse en el siglo XVII, aunque a principios del XX casi se dejó de celebrar, hasta que en los años 70 volvió a recobrar su fuerza. Hoy es una de las fiestas más importantes para los vecinos de Almendralejo.
Barriadas, asociaciones de vecinos y colegios preparan con ilusión y entusiasmo esta celebración. Dan forma a muñecos que arderán en hogueras sobre cepas viejas, sarmientos, cartones o cualquier elemento que avive la lumbre en esta mágica noche.
A las ocho en punto, con el toque de campanas de la Torre de los Almendros, las llamas iluminan Almendralejo. Familias, amigos y vecinos se reúnen junto al fuego para compartir productos típicos y disfrutar de la música tradicional.
El día 2, con el calor de las hogueras todavía en las calles, Almendralejo se viste de tradición para la Purificación de la Virgen y el Bautizo del Niño Jesús en el templo. Todos los nacidos en el año anterior son presentados a la Virgen de la Candelaria, que por la tarde saldrá a recorrer las calles en procesión acompañada por la luz de cientos de velas una tarta en su honor.
Esta fiesta concluye el día 3, Día de san Blas o más conocido como día del chorizo. Tras una misa, y si no es laborable, la jornada se pasa en el campo, compartiendo los primeros embutidos obtenidos de matanza.
Las Candelas de Almendralejo son algo más que una fiesta. Son historia, tradición y alegría. El alma de nuestra ciudad, ¡Vivámoslas!
