Como todos los años, el último miércoles de abril se celebra el día internacional del perro guía, animales que desde el principio se adiestran para orientar a personas ciegas o con otro tipo de discapacidad visual.
Estos animales se percatan de peligros y barreras difíciles de salvar por parte de sus dueños. Requieren de una gran inteligencia y, aunque no son capaces de distinguir colores como verde o rojo, cualidad principal de un semáforo, se someten a un exhaustivo entrenamiento. Es por ello por lo que son los únicos a los que se les reconoce legalmente una serie de derechos y privilegios.
La aparición de estos acompañantes tiene su origen en Inglaterra, donde Flash, Judy, Meta y Folly, cuatro pastores alemanes, fueron los primeros canes instruidos para acompañar a veteranos de que quedaron ciegos tras la Primera Guerra Mundial.
En España este adiestramiento corre a cargo de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) debido, ente otras cosas, a que el coste de la formación ronda los 30.000 euros.
Una forma de adopción
En un principio se elegían razas pastor alemán o labrador retriever en España como los más idóneos para este trabajo por su carácter dócil, apacible, sociable y versátil. Sin embargo, se han empezado a adiestrar perros de otras razas, e incluso provenientes de protectoras de animales o perreras, como una forma de adopción.
Hoy en día no solo las personas con discapacidad visual son las que solicitan perros de asistencia. La capacidad de adaptación de estos animales ha hecho que sea una compañía esencial para personas con otro tipo de discapacidades físicas o intelectuales.
Los usuarios de perros guías tienen derecho a acceder a cualquier establecimiento, hoteles, restaurantes o transporte público, sin que se les demande suplemento alguno.
Con su amor incondicional y su gran facilidad de adaptación, los perros guía no son solo compañeros de vida, sino también símbolos de inclusión y solidaridad.

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