La magia del puente

La magia del puente

Siempre me gustó ese puente.

Desde que mi hermano se instaló allí para estudiar, Sevilla me cautivó de por vida. Recuerdo cuando, sin tener que depender de nadie, me metía en el autobús rumbo a su embrujo con el fin y, como siempre, de volver repleta de energía y de su aroma de azahar.

Aquel soleado fin de semana de primeros de diciembre, buscando respuestas, no me resistí a su encanto. Recuerdo que dejé aquella diminuta buhardilla bien temprano. Pasear por el barrio trianero recién desperezado tras un café en cualquiera de sus recovecos, prepara a todo ser viviente para la batalla.

En mis cascos, Miguel Bosé y Shakira cantan sobre aquello no vuelve. Mientras, dejo volar todo lo que me pesa en el puente, esperando que la brisa de aquel cielo raso azul y lleno de vida, dé su réplica.

Como siempre, la magia del lugar se produce. Ver pasar la vida, personas haciendo deporte, el aroma de una Sevilla despierta y a punto para dar lo mejor de ella un sábado, hacen que mi desasosiego se diluya en la profundidad del río.

Dieciséis años han pasado de aquella mañana y siempre, en esas fechas de diciembre, recuerdo como Sevilla, su embrujo y su puente hicieron que aquellas dudas desaparecieran para siempre.

Fotografía:www.barcelo.com/guia-turismo.

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