Más allá de la superficie: Una condición que no define
Hace unas semanas, en una reunión entre amigos, y conversando sobre lo difícil que está el mercado laboral, sobre todo si tienes una discapacidad severa, alguien me sorprendió:
“Tienes razón, somos una sociedad hipócrita. Decimos que hay que integrar, que insertar, pero todos nos damos la vuelta cuando personas como tú, buscáis empleo”
Tal vez por eso solamente el 11% de las personas con parálisis cerebral esté insertado laboralmente. Las reticencias, el miedo a lo desconocido por parte de quien emplea, y el hecho de que muchos necesitemos algún tipo de apoyo, son las principales causas.
Una condición que impacta
1 de cada 500 personas tiene parálisis cerebral. Esta discapacidad, no enfermedad, puede producirse durante el embarazo, en el parto o en los primeros años de vida. Irreversible y permanente, afecta principalmente a la movilidad, la postura y el lenguaje de las quienes la padecemos. También puede tener como consecuencia trastornos intelectuales o sensoriales en mayor o menor medida.
Cada caso es diferente. Algunos podemos desarrollar nuestra vida de forma plena, mientras que otros necesitamos ayuda en el día a día.
Sin embargo, el desafío no está en afrontar cada día, no. No hay peor obstáculo que una sociedad cargada de prejuicios que, en la mayoría de las veces, no ve más allá que a simple vista.
En tiempos de lucha por derechos e igualdades, es hora de que, de una vez por todas, se dejen atrás hipocresías, reticencias y miedos infundados.
Que la sociedad no se detenga solo en la superficie, sino que se valoren nuestras capacidades y nos permita aportar lo mejor de nosotros mismos. Que el discurso no se quede solo en palabras, que pasemos de una vez a la acción.