Mis cosas:
Tengo la gran suerte de que mucha gente me conoce y siempre me pregunta qué hago o en qué estoy metida. Saben que no soy alma que se conforma con estar todo el día viendo pasar la vida o ensimismada en el embrujo de la telebasura que hoy nos quieren vender.
También en casa curiosean qué tanto tengo que hacer para no ir o demorar esto o lo otro.
“Mis cosas”, contesto yo a todo el que me cuestiona.
Pero… ¿Qué son “mis cosas”?
No hace mucho me dijeron, que toda persona, sea cual sea su momento o condición en la vida necesita su propia rutina, “sus cosas”.
La mayoría de las personas tiene un trabajo estable, hijos, casa que atender, miles de cosas por hacer.
Pero también existen personas que por diversos motivos necesitan construirse pequeñas rutinas, quehaceres diarios para saber que todo tiene sentido y orden.
Acudir todos los días a lugares de actividad, leer el periódico en un centro social, pasear o saber que tienes que estar a una cierta hora en casa para recibir a tus mayores, hacen que todo sinsentido cobre lógica y lugar en una vida a veces llena de demasiados interrogantes.
Mis cosas, mi eterno afán por aprender, la música, el ejercicio, las letras… no dan cabida a la duda y la incertidumbre que a veces, en toda vida, asoman.
