Emociones

Emociones: No sientes de más.... ¡Aprendes!

 

¿Crees que las emociones son simplemente reacciones?

 Quizás también sean mensajes que intentan decirnos algo.

Podemos definirlas como la forma con la que nuestro cuerpo y mente responden y se adaptan a los estímulos. Pero no es algo tan simple. Son mucho más que una reacción. Son mecanismos psicofisiológicos. Una brújula interna  que orienta nuestra forma de actuar. También influyen en la manera en la que nos relacionamos, decidimos o cómo nos enfrentamos a las distintas situaciones que se nos presentan cada día.

Son clave para conocernos a nosotros mismos, pero también nos hacen mostrarle al mundo quienes somos.

Originadas en el sistema límbico, ese rincón del cerebro que regula nuestros impulsos, las emociones pueden manifestarse de diferentes formas:

-Física: Cambios del ritmo cardíaco, sudoración, aumento de la respiración, alteraciones hormonales…

-Cognitiva: Pensamientos, formas de entender, percibir o evaluar una situación.

Conductual: Impactando directamente en nuestra manera de actuar. Cómo interpretamos un  hecho.

Las emociones pueden ser innatas o aprendidas mediante las experiencias. 

Todas, sin excepción, pueden ser  gestionadas, algo esencial para nuestro bienestar. Aquello que nos volverá más libres.

 Es  ahí donde está la clave.

No es cuestión de reprimirlas o huir, sino de aprender a escucharlas y entenderlas con inteligencia emocional.

La herramienta más poderosa: Gestión emocional

Una emoción no aparece porque sí. Todas tienen un propósito. Nos enseñan a soltar, a protegernos, a marcar límites, a tomar impulso.

Y aunque gestionarlas parezca difícil, basta con tres simples pasos:

1.- Reconocerlas. 

 Entenderlas sin juzgarnos.  Ponerles nombre.

2.-Escucharlas, pero sin dejarnos arrastrar o quedarnos atrapados en ellas. Simplemente observarlas

3.-Actuar y responder. De forma consciente, desde la calma y no del impulso. Elegir cómo y cuándo

Con esto no se quiere decir que no sintamos, sino de no perdernos en lo que sentimos.

No hay que ver las emociones como un problema, más bien es un lenguaje a descubrir. Mientras más las entendamos, más nos conoceremos a nosotros mismos. Aprender a gestionarlas hará que nuestras relaciones mejoren, sabremos decidir con más claridad y el camino será más liviano.

Cuando dejamos de pelear con nuestras emociones nace la verdadera libertad.

Siente, escucha, aprende, elige.

Ese es el poder.

Así empieza el cambio.