Con diferente movimiento
Cada primer miércoles de Octubre se celebra el día mundial de la Parálisis Cerebral, una discapacidad que afecta a 1 de cada 500 personas.
Esta discapacidad, que no enfermedad, afecta a la movilidad, a la postura y al lenguaje de las personas que la sufrimos. También puede tener como consecuencia trastornos intelectuales o sensoriales en mayor o menor medida.
Esta minusvalía suele producirse durante la gestación, el parto o los primeros años de vida del niño.
Es una lesión irreversible y permanente. No tiende a mejorar ni empeorar.
Según el grado de la lesión, las personas con parálisis cerebral podemos desenvolvernos perfectamente y desarrollar completa y normalmente nuestra vida, o bien necesitar de la ayuda de una tercera persona a la hora de realizar cualquier tarea, desde las básicas hasta las más complejas.
Muchas veces el miedo a lo desconocido, a la primera impresión, a la posible fragilidad con la que se nos caracteriza, hace que la plena normalización e integración social se nos haga un poco más cuesta arriba que a los demás.
En pleno siglo XXI lleno de reivindicaciones, de lucha por derechos e igualdades, la sociedad debe dejar a un lado prejuicios infundados y abrirse de par en par a personas que se mueven de forma diferente.
Constanza Orbaiz, psicopedagoga argentina, mujer con parálisis cerebral, es claro ejemplo de superación e integración.
